Posteado por: literartevueltabajero | 5 febrero, 2010

Después vendrá el silencio

El mundo de la ficción literaria debe poseer valores universales. Uno de los dilemas que se debe superar es precisamente la aparente contradición entre lo universal y lo local, entre lo global y lo nacional. Respetar la diversidad, salvaguardarla, fomentarla es tarea de los escritores. Solo se puede aspirar a la universidad si es profundamente local. Cuanto más generosos seamos en el ámbito universal y más respetuosos con los «otros» más fortalecemos nuestra identidad nacional. Antonio Machado lo dijo.

«Describe bien tu aldea y serás universal». Y un viejo adagio nos recuerda. «En el principio era la comarca, el mundo nos fue dado por añadidura».

Precisamente me toman de la mano personajes muy locales, pero que mantienen el atractivo de las obras extranjeras que anteceden en el género político. Llenos de fuerza, sueños, sentimientos acumulados y lo más importante que reflejan unas de las epopeycas tareas del pueblo cubano desde el triunfo de la Revolución que es el enfrentamiento operativo y de inteligencia con el más poderoso enemigo de la humanidad.

Estos personajes me enfrentan a su autor y veo a Juan Carlos Relova, Licenciado en Estudios Cubanos nacido en el año 1947 en Guanabacoa, caminar por sus calles bajo los aleros festoneados de ruidos de sus casonas solariegas. Sombreado el camino por vetustos campanarios, por el acogedor sosiego de sus claustros y la rumurosa quietud de sus patios coloniales. Allí en esa Guanabacoa con su sugerente hechizo de tradiciones y leyendas crece y se desarrolla Relova.

Tocado por la inspiración enfrenta arduo camino de la Literatura. Allí sentado en el parque frente al Convento de Santo Domingo o quizás en observación admirada de la Ermita de Potosí o la estatua de Néstor de Aranguren. Bullen sus ideas, lo atrapan sus personajes con la misma prodigalidad de los manantiales que caracterizan a Guanabacoa.

Primero en las espaciosas aulas del Pre Universitario. Cuentos cortos, fuertes, con finales como bofetadas. Otras para reflexionar.

Después de graduado empieza a colaborar con la revista Verde Olivo y luego con Enigma. Pertenece a la Sociedad Nacional de Escritores Políticos. Investiga. Lee. Crea.

En el año 1974 comienza a trabajar como editor en la editorial Gente Nueva. Tiene a su cargo la colección Suspenso durante algún tiempo. Continua trabajando en la misma editorial y en el año 1977 comienza como Especialista Principal de la Redacción de Narrativa.

La Literatura Policíaca lo envuelve, se identifica con los personajes que va creando, le resulta muy agradable verlos moverse, actuar, hablar. Les parece que se los encuentra en la calle y los admira por lo que simbolizan. Se aventura en un género que se ha trabajado con escasez en Cuba, sin tener por lo tanto modelos pero la incentiva lograr una narrativa policíaca auténticamente cubana y que a través de ella logre una complicidad con los lectores. Las obras deben poseer un nivel tal de sugerencia vivencia que obligue al lector a aceptar el juego que le propone el autor. Entre los parámetros imprescindibles para el juego está la credibilidad, creer en lo que se lee como en la vida misma. Asesinatos, investigación, atmósfera enrarecida por el suspenso… valores universales, que permitan al lector asumir el mundo de la ficción literaria como posible o más aún como existente.

Por Maria Muldoch

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