Posteado por: literartevueltabajero | 5 febrero, 2010

Ofelias, un libro con alma de mujer

Ofelias, un libro con alma de mujer
Ampliar Foto

Como la infortunada heroína de Shakespeare ha decidido nombrar Aida Bahr a las mujeres de su más reciente libro. Ofelias* , compuesto por siete relatos, ganador del premio Alejo Carpentier en la categoría de cuento en el año 2007, y, aunque nos resulte inverosímil en una escritora de una obra basta, ampliamente antologada y reconocida como una de las mejores narradoras de su generación; este supone el primer galardón de su carrera.

El mundo íntimo femenino, es una de las temáticas más recurrentes en la obra de esta holguinera radicada en Santiago de Cuba. Desde sus primeros cuentos de Hay un gato en la ventana (1984) y Ellas de noche (1989), los personajes y conflictos apuntan hacia  sentimientos universales como el amor y el odio, enfocados desde la psicología de las mujeres; así como las relaciones familiares y de poder, la maternidad y la adolescencia, que aparecen también en obras posteriores como Espejismos (1998, cuentos) y Las voces y los ecos (1996, novela).

Ofelias, acude otra vez al mundo de lo cotidiano para buscar allí, esas cuestiones trascendentales que nos convierten en seres humanos. Sus siete mujeres, son en sí mismas distintas, no solo por sus edades o por su posición en la vida, sino por la manera como enfrentan sus conflictos. Están inmersas en un mundo de exigencias patriarcales que las llevan a situaciones límites determinadas por la norma social que establece lo que se espera de ellas. Así, el libro se convierte en una indagación hacia lo subjetivo que construye nuestras «grandes» apreciaciones de la sociedad.

Los relatos de Ofelias, no temen ir a esos lugares más comunes, con detalles en apariencia intrascendentes; pero que conforman todo el universo de sus protagonistas y las determina en sus maneras de actuar. Apoyada en un lenguaje sencillo, en ocasiones coloquial y sin acudir a demasiadas argucias experimentales; la autora elige además el narrador en tercera persona y el punto de vista de lo real, si bien no constituyen reflejo de un metarrelato social, sino que mira en los episodios individuales de cada persona desde un fuerte acento humanista. La riqueza técnica es otra ganancia de este libro, muestra de una madurez en el oficio de la autora.

La violencia, en ocasiones  simbólica o minimizada, aflora en historias como las de Madrugada, cuento inicial del volumen o en Colores. En la primera, asistimos a los pensamientos y sensaciones de una mujer cuando advierte la presencia, supuestamente ajena, de un hombre que ronca a su lado y poco después la penetra, la toca, le ciñe la cintura y la obliga a «iniciar un movimiento de rotación de las caderas». La descripción intensa y presentada como un bloque, nos sumerge hasta el cuerpo de la protagonista al punto de que nos parece escuchar sobre nuestros hombros la respiración del otro; y, finalmente, hallarnos indefensas ante esas reveladoras líneas: «Cuando la claridad gris que se filtra entre las persianas le permite distinguir la cama de cuadros y el pantalón enfangado, sus únicos sentimientos son la ira y el agobio por el esfuerzo que tendrá que hacer para lavarlo». Desde ese momento, todo lo anterior se resemantiza y comienza a circular aquella corriente subterránea de sentido desde la cual el texto se nos vuelve otro convertido en las muchas historias y sensaciones a las que nos remite.

Los prejuicios sociales, ya sea hacia la maternidad (Indefiniciones) o hacia la sexualidad femenina (Juegos de mujeres), la impuesta necesidad de sacrificio, el rol eterno de madre no solo de nuestros hijos sino de nuestros padres (Colores), las exigencias para convertirse en una mujer exitosa (La mirada del tigre), la necesidad de supervivencia y de afecto en medio de un ambiente violento (Fugas) o los conflictos de aceptación de una adolescente (Sail away); son algunos de los contenidos que pone sobre el tapete este libro. Mas, por fortuna, no son únicos. Cada lector o lectora pudiera hallar matices para reflexionar sobre la verdadera realidad de las mujeres, esa que va más allá de su pertenencia a un determinado lugar geográfico y tiene que ver con nuestra manera de relacionarnos, de concebir la familia, la pareja y el amor.
Por todas estas razones, Ofelias es un libro feminista, en contradicción con lo que anuncia en su contraportada; porque acude al punto de vista femenino para exponer las realidades, anhelos o carencias de las mujeres como  subordinadas en la sociedad patriarcal.

A la pregunta de si se consideraba feminista la propia Aida Bahr respondía en el año 2001: «Soy feminista siempre y cuando eso signifique estar en contra de la discriminación de la mujer. Lucho contra los prejuicios y desigualdades que afectan a nuestro sexo, pero no suscribo la variante del feminismo ultrarradical, que aspira a desplazar por completo al hombre. Me parece absurdo sustituir una forma de discriminación por otra. No se trata de ocupar el lugar del hombre, sino de compartir, de acuerdo con las posibilidades y capacidades de cada quien.»

Por Helen Hernández Hormilla
Foto: Cortesía del Autor

* Barh, Aida: Ofelias. Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2007.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: