Posteado por: literartevueltabajero | 4 marzo, 2010

Poemas de Dulce María Loynaz

Dulce María Loynaz, escritora cubana

Dulce María Loynaz, escritora cubana

YO TE FUI DESNUDANDO…

Yo te fui desnudando de ti mismo,
de los «tus» superpuestos que la vida
te había ceñido…
Te arranqué la corteza -entera y dura-
que se creía fruta, que tenía
la forma de la fruta.
Y ante el asombro vago de tus ojos
surgiste con tus ojos aún velados
de tinieblas y asombros…
Surgiste de ti mismo; de tu misma
sombra fecunda, intacto y desgarrado
en alma viva…

UN AMOR INDECISO

Un amor indeciso se ha acercado a mi puerta…
Y no pasa; y se queda frente a la puerta abierta.

Yo le digo al amor: – ¿Qué te trae a mi casa?
Y el amor no responde, no saluda, no pasa…

Es un amor pequeño que perdió su camino:
Venía ya la noche… Y con la noche vino.

¡Qué amor tan pequeñito para andar con la sombra!…
¿Que palabra no dice, qué nombre no me nombra?…

¿Qué deja ir o separa? ¿Que paisaje apretado
se le quedó en el fondo de los ojos cerrados?…

Este amor nada dice… Este amor nada sabe:
Es del color del viento, de la huella de un ave.
(…) Extraño amor sin rumbo que me gana y me pierde,
que huele las naranjas y que las rosas muerde…

Que todo lo confunde, lo deja… ¡Y no lo deja!
Que esconde estrellas nuevas en la ceniza vieja…

Y no sabe morir ni vivir: Y no sabe
que el mañana es tan solo el hoy muerto…
El cadáver futuro de este hoy claro, de esta hora cierta…
Un amor indeciso se ha dormido a mi puerta…

TIEMPO

El beso que no te di

se me ha vuelto estrella dentro…

¡Quién lo pudiera tornar

-y en tu boca…- otra vez beso!

2

Quién pudiera como el río,

ser fugitivo y eterno:

Partir, llegar, pasar siempre

y ser siempre el río fresco …

3

Es tarde para la rosa.

Es pronto para el invierno.

Mi hora no está en el reloj…

¡Me quedé fuera del tiempo!

4

Tarde, pronto, ayer perdido…

mañana inlogrado, incierto

hoy… ¡Medidas que no puede

fijar, sujetar un beso!…

5

Un kilómetro de luz,

un gramo de pensamiento…

( De noche el reloj que late

es el corazón del tiempo…)

6

Voy a medirme el amor

con una cinta de acero.

Una punta en la montaña:

La otra… ¡Clávala en el viento!…

SONETO

Quiere el Amor Feliz -el que se posa poco…-

arrancar un verso al alma oscura:

¿Cuándo la miel necesitó dulzura?

¿Quién esencia de pomo echa en la rosa?

Quédese en hojarasca temblorosa

lo que no pudo ser fruta madura:

No se rima la dicha; se asegura

desnuda de palabras, se reposa…

Si el verso es sombra, ¿qué hace con el mío

la luz?… Si es luz… ¿la luz por qué lo extraña?

¡Quien besar puede, bese y deje frío

símbolo, el beso escrito!… ¡En la maraña

del mapa no está el agua azul del río,

ni se apoya en su nombre la montaña!…

SIEMPRE , AMOR

Siempre, amor:
Por arriba del beso
que fué comida de gusanos
y de la rosa que se pudre,
cada mañana azul,en la caja del muerto.
Por arriba mil lunas de este hilo
de baba que en el suelo
dejó el molusco pálido;
por arriba del pan mezclado con ceniza,
de la mano crispada junto al hierro.
Siempre,amor… Más allá de toda fuga,
de toda hiel, de todo pensamiento;
más allá de los hombres
y de la distancia y del tiempo.
Siempre, amor:
En la hora en que el cuerpo
se libra de su sombra… Y en la hora
en que la sombra va chupando el cuerpo…
Siempre, amor… (¡Y estas dos palabras naúfragas,
entre alma y piel clavadas contra el viento!)

SI DICES UNA PALABRA MÁS…

Si dices una palabra más,
me moriré de tu voz,
que ya me está hincando el pecho,
que puede traspasarme el pecho
como una aguda, larga, exquisita espada.
Si dices una palabra más
con esa voz tuya, de acero, de filo y de muerte;
con esa voz que es como una cosa tangible
que yo podría acariciar, estrujar, morder;
si dices una palabra más
con esa voz que me pones de punta en el pecho,
yo caería atravesada, muerta
por una espada invisible,
dueña del camino más recto a mi corazón.

SELVA

Selva de mi silencio,

apretada de olor, fría de menta.

Selva de mi silencio, en ti se mellan

todas las hachas; se despuntan

todas las flechas;

se quiebran

todos los vientos.

Selva de mi silencio, ceniza de la voz

sin boca, ya sin eco; crispadura de yemas

que acechan el sol,

tras la espera

maraña verde… ¿qué nieblas

se te revuelven en un remolino?

¿Qué ala pasa cerca

que no se vea

succionada en el negro remolino?

(La selva se cierra

sobre el ala que pasa y que rueda.)

Selva de mi silencio,

verde sin primavera,

tú tienes la tristeza

vegetal y el instinto vertical

del árbol. En ti empiezan

todas las noches de la tierra;

en ti concluyen todos los caminos.

Selva apretada de olor, fría de menta.

Selva con tu casita de azúcar

y su lobo vestido de abuela;

trenzadura de hoja y de piedra,

masa hinchada, sembrada, crecida toda

para aplastar aquella,

tan pequeña,

palabra de amor…

ROSAS

En mi jardín hay rosas:

Yo no te quiero dar las rosas

que mañana…

mañana no tendrás.

En mi jardín hay pájaros

con cantos de cristal:

No te los doy,

que tienen alas para volar …

En mi jardín abejas

labran fino panal:

¡Dulzura de un minuto…

no te la quiero dar!

Para ti lo infinito o nada;

lo inmortal o esta muda tristeza

que no comprenderás …

La tristeza sin nombre de no tener que dar

a quien lleva en la frente algo de eternidad …

Deja, deja el jardín…

No toques el rosal:

las cosas que se mueren

no se deben tocar.

QUIÉREME ENTERA…

Si me quieres, quiéreme entera,
no por zonas de luz o sombra…
si me quieres, quiéreme negra
y blanca. Y gris, y verde, y rubia,
quiéreme día,
quiéreme noche…
¡Y madrugada en la ventana abierta!
si me quieres, no me recortes:
¡quiéreme toda… o no me quieras!

Dulce María Loyaz nació en La Habana. Hija del general del Ejército Libertador Enrique Loynaz del Castillo y hermana del poeta Enrique Loynaz Muñoz. De joven estudió bajo tutores selectos sin tener que salir de su hogar. Publicó, a los diez y siete años, sus primeros poemas en La Nación, en 1920, año en el que también visita a los Estados Unidos y casi toda Europa.

En 1927 pasó los exámenes del doctorado en Derecho Civil, por la Universidad de la Habana, profesión que practicó, aunque a desganas, durante su vida adulta, pero que dejó de ejercer en 1961.

En 1950 publicó crónicas semanales en El País y Excélsior. También tiene colaboraciones en Social, Grafos, Diario de la Marina, El Mundo, Revista Cubana, Revista Bimestre Cubana, Orígenes.

Invitada por la Universidad de Salamanca, asistió a la celebración del V centenario del nacimiento de los Reyes Católicos (1953). Fue electa miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras en 1951, de la Academia Cubana de la Lengua en 1959 y de la Real Academia Española de la Lengua en 1968. Ha ofrecido conferencias y lecturas, tanto en Cuba, como en Hispanoamérica y en España.

Ha recibido muchos premios, entre los que podemos mencionar: Orden Carlos Manuel de Céspedes, Orden Félix Varela, Distinción por la Cultura Nacional y Medalla Alejo Carpentier (Cuba) y Orden de Alfonso X el Sabio (España). Fue galardonada con el Premio Nacional de la Literatura (1987), Premio de la Crítica (1991) y Premio Miguel de Cervantes (1992). Murió en la Habana  en 1997.

Aquí presentamos una selección de sus poemas sacados del libro titulado Versos y, entre ellos, como colofón, escogimos quizás el poema más famoso de la colección, “Canto a la mujer estéril”.

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