Posteado por: literartevueltabajero | 17 abril, 2010

María Teresa Vera: embajadora de la canción de antaño

A inicios de la segunda década del pasado siglo, cuando aún a los trovadores le decían cantores, una delgada mulata de apenas 16 años debutaba en el desaparecido Politeama Grande de La Habana, situado en la Manzana de Gómez.

Con la interpretación de la criolla Mercedes, de Manuel Corona, comenzaba María Teresa Vera una brillante carrera artística, sin sospechar siquiera que su intenso quehacer durante media centuria la convertiría hasta hoy en la más alta expresión femenina de la música trovadoresca cubana.

No venía de Vuelta Arriba, de donde procedían los soneros mayores, sino de Vuelta Abajo, como el mejor habano del mundo, ya que nació el seis de febrero de 1895, a pocos días del estallido de la Guerra Necesaria, en la otrora localidad pinareña de Guanajay.

Quizás por ello su voz tenía mucho de campo, del agridulce de las vegas tabacaleras y del aroma inconfundible de la floresta del lomerío.

Cantó rumbas, guajiras, boleros, numerosas piezas de diversos géneros, todas favorablemente acogidas por el público tanto dentro como fuera del país, pues hizo presentaciones en Estados Unidos y México, así como grabó para los más importantes sellos discográficos de su tiempo.

Aún cuando según los entendidos nunca poseyó un gran registro vocal ni una dicción perfecta, por la humanísima interpretación de cada una de las piezas de su amplio repertorio fue reverenciada por varias generaciones de cubanos.

Se estrena como compositora en 1914 con la canción Esta vez tocó perder, a la que siguen otras como No me sabes querer, Porque me siento triste y la antológica Veinte años, su más conocida creación.

En 1925 funda el septeto de sones El Occidente, que tenía en el contrabajo al entonces joven Ignacio Piñeiro, y posteriormente continúa cantando acompañada siempre por una voz segunda, asumida en distintas épocas por Rafael Zequeira, Miguelito García y Lorenzo Hierrezuelo.

Un impresionante número de títulos grabó en Radio Cadena Suaritos, rescatando del olvido piezas de Sindo Garay, Alberto Villalón, Manuel Corona, su predilecto, lo que la convirtió en la memoria de la trova y su intérprete primordial.

Por sus méritos artísticos, en 1944 fue seleccionada por la
Asociación Nacional de la Crítica Radial como la más grande cantante folclórica cubana,

El 12 de noviembre de 1962 el teatro Payret fue escenario de su última presentación, pues sólo la mantendría alejada de su entrañable música una larga y penosa enfermedad que concluyó con su vida el 17 de diciembre de 1965.

Hoy, el cantar de María Teresa Vera se mantiene vivo a través del tiempo al ser música de siempre, de esa que arrastra consigo misma, de generación en generación, la vibración de lo perdurable.

Cada una de sus interpretaciones, joyas de las más genuinas tradiciones musicales cubanas, constituyen muestra del frescor de lo imperecedero, es por ello que ha sido con justeza reconocida como la embajadora de la canción de antaño.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: