Posteado por: literartevueltabajero | 11 agosto, 2010

Meditación lírica acerca de Pinar del Río


Los repentistas se inspiran en la naturaleza pinareña

Los repentistas se inspiran en la naturaleza pinareña

Pinar del Río conforma dentro del mapa cubano una de las regiones más hermosas y fértiles del país por su suelo,  fauna y flora en una disposición de estructuras  tan caprichosas  como  accidentadas y que nos muestra paisajes  llanos, valles y montañas peculiarmente  atractivos.
Naturalistas, pintores y poetas se han inspirado en su riqueza material y espiritual para perpetuarla.
Ahí están las impresiones de los naturalistas y sabios desde Tranquilino Sandalio de Noda hasta Enrique Núñez Jiménez, así como los pinceles de Domingo Ramos, Tiburcio Lorenzo y Ramón Vázquez.
Toda la zona de Vuelta Abajo en su entorno paradisíaco  también ha servido  de encantamiento a los poetas en una tierra de paisajes que, por sus accidentes geográficos y  rica vegetación, no puede menos que ser fuente de inspiración  propicia para la poesía y en ella su expresión más auténtica, la décima malara.
Más que lo tormentoso y febril, las temáticas que aparecen en la selección por lo general tienden  a la meditación lírica, al arrobamiento ante el entorno local con la impronta de una orgullosa contemplación o lo reflexivo motivado por los referentes existenciales. Pero cuando se atan los cabos de los más diversos motivos líricos y épicos, al final coincidimos en que subyace la esencia de los ecos cósmicos del protoidioma tan inherentes a la vocación incontenible del hombre por la poesía. No solo hay una identificación con el  medio y sus orígenes telúricos, sino una profunda espiritualidad, expresada a través del lenguaje diáfano y espontáneo del hombre de pueblo o el guajiro.
Los decimistas pinareños en su expresión culta o repentista, afición esta última que nos motiva ahora, a veces ambas en perfecta fusión, nos han dejado las más reveladoras huellas de cubanía y de sentido de pertenencia, magnífica muestra del patrimonio cultural. Es que como dijera Vicente Aleixandre en su referencia a los poetas: “Una corriente prodigiosa se condensa, se agolpa bajo sus plantas para correr por su cuerpo y alzarse por su lengua”. Palabras estas que adquieren mayor fuerza cuando recordamos al poeta Miguel Hernández, quien en su libro Viento de pueblo expresó: “Los poetas somos viento de pueblo. Nacemos para pasar soplados a través de sus poros y conducir sus ojos y sus sentimientos hacia las cumbres más hermosas”
Dejemos, pues, que nuestros poetas improvisadores nos encanten con sus versos en los que se conjugan el amor a la tierra y la inspiración a sus bellezas en una suerte de sentido de pertenencia y de patrimonio identitario.

Celestino García
-El Rey de los versadores-
-San Cristóbal, P. Río, 1832- 1909

Credencial

Nací el año treinta y dos,
día seis del mes de abril,
esperando un porvenir,
pero tarde me llegó.
Ahora doy gracias a Dios
porque verlo no creía
y gozaré la alegría
en lo que poco me queda
de cantar mientras yo pueda
honrando la Patria mía.

Vicente Silveira Arjona
-Guanajay, 1841

Jaca fogosa la mía
desde el casco hasta la crin,
su trote no tiene fin
en toda la sitiería.
En los fulgores del día
cuando sus dotes ensayo
desconoce hasta el desmayo
y  cuando los versos suenan
con lindas coplas le llenan
los bríos a mi caballo.

Adela Azcuy Labrador
-Viñales, 1861-1914
Capitana mambisa

Legítima soberana
de sus gloriosos pinares,
sus templos y sus altares,
llama a sus hijos ufana.
Con voluntad espartana
a sus penachos invoca,
y como Palas provoca
llena de bélico ardor
conjuros de patrio amor
de sus hijos en la boca.

Paulino González Báez
-Candelaria, 1893.

La lidia

En cuanto salen al ruedo
empieza a vibrar la valla,
picos y espuelas en talla
con la fragua del denuedo.
Jamás conocen el miedo
en esa lid hasta el fin,
derrochan coraje y sin
ceder un tanto en su euforia,
habrá un canto de victoria
sobre el tapiz de aserrín.

José Ramón Sánchez
-El Madrugador-
-La Palma, 1901

Qué lindo es el suelo mío
bajo el anhelado cielo,
qué místico el arroyuelo
que murmura junto al bohío.
Ilumina al veguerío
el sol con su claridad,
y rompe la soledad
habitual de la pradera
una tonada sitiera
que es himno de libertad

Segundo Ramón Díaz Borrego.
-Guane, 1902

Salto de Los Portales

Oh, Salto de los Portales
cristal de mujeres bellas
que rutilan como estrellas
de las tardes  tropicales.
Tus fértiles manantiales
espejos de la cascada
cuya perenne alborada
se refleja allá en la sierra,
es linda porción de tierra
que hasta ayer fuera olvidada.

Edmundo Alemany Poch
-Pinar del Río, 1904

Paisaje

Qué lindo es cuando amanece
y la emoción se recrea
con la luz que centellea
y el verdor que resplandece.
El paisaje se embellece
con lo hermoso que se encierra
en el fulgor de la sierra
en armoniosa amalgama,
como fulgurante llama
que embellece cielo y tierra.

Manuel Álvarez Sandino
-Pinar del Río,  1908 a 1976

Acuarela

Al pie del Cuyaguateje
se alza tu verde colina,
cuando el alba sin neblina
blancos canebales teje.
Se hace acuarela el ateje
por aguinaldos en flor,
y en el tupido espesor
de la majestad del monte,
inspira un trino el sinsonte,
la alondra y el ruiseñor.

Miguel Valdés Amarán
-Pinar del Río, 1909 – 1979

Mi provincia

Tiene mi Pinar del Río,
pacífica, hospitalaria,
más que otra región agraria,
un extenso veguerío,
pues con o sin regadío
el resultado es rotundo,
porque su suelo fecundo
tiene, se puede decir,
la virtud de producir
la mejor rama del mundo.

Benito Hernández Cabrera
(El Viñalero)
Viñales, 1912 – 1987

Si Vieras

Si vieras cuando amanece
en el valle de Viñales
por sobre las palmas reales
la neblina que aparece.
Miramos y nos parece
que hay humo en Guaniguanico
y por el sol tibio y rico
que todo lo desempaña,
pensamos que a la montaña
se le está quemando el pico.

Simón Pérez Suárez (Codorniz)
-San Andrés, Pinar del Río, 1918

A Viñales

Desde que llegué a esta tierra
bendecida por la luz
ese día hice una cruz
que a su bendición me aferra.
Aquí en Viñales se encierra
toda mi vida y su fruto.
En este valle  disfruto
de su riqueza y  linaje
hasta que me ponga el traje
de la muerte con su luto.

Juan Cecilio Cruz
-Bahía Honda,  1920

El campo donde nací

La palmera en la sabana
se alza gallarda y altiva
con la gracia primitiva
de la india surantillana.
Con la brisa ultramontana
cada arteria se oxigena
y viendo que el río estrena
el espejo de sus brillos
se pone a lucir anillos
de esmeralda en la melena

Gustavo Tacoronte
-Artemisa, P. del Río, 1922 – 1976

Yo supe desde chiquillo
-sobre chorros de centella-
quitarle, con dos estrellas,
los resabios a un rosillo.
La guardarraya y el trillo
me vieron mudar la vaca
y nadie como la hamaca
-que mi cansancio meció-
sabe cómo me trató
el cabo de la guataca.

Pedro Delgado Mena
-El Macagüero,1923 a 1983

Orgullo

Siento el olor del pinar
y respiro en el rocío
amor por Pinar del Río
cuando voy a improvisar.
Desde las lomas al mar,
tabaco, caña y café
me dan optimismo y fe
para mi orgullo y mi empeño
con alma de pinareño
y voz del Cucalambé.

Lucio Pablo García García
-Bahía Honda,  1923

Arroyuelo

Serpentina de cristal,
los milenios te han abierto
un camino en el desierto
para un viaje musical.
Un eterno madrigal
tu boca líquida canta,
un himno que se levanta
hacia la  mano serena
que cuántos siglos de arena
ha dejado en tu garganta

Porfirio Valdés  Álvarez
-Bahía Honda,  1927

Amanecer pinareño

Amanece, siento frío
y el sol, indeciso lampo
se hace fiesta sobre el campo
verde de Pinar del Río.
Por detrás del lomerío
el cielo enseña su encaje
y un ave de azul plumaje
se posa dejando el coro
sobre los aretes de oro
de la novia del paisaje.

Pablo León
-Puerta de Golpe. Consolación del Sur, 1927

Identidad

Yo  soy de Pinar del Río
de su montaña y su llano,
donde un archivo de guano
conserva el retrato mío.
Y con ese regadío
para el cuerpo vegetal
allí esta el Ajiconal
mordido por la estrechez,
donde tuvo mi niñez
un biberón de cristal

Claudino Santos Santos.
-Candelaria, 1930

Canto a la Cordillera

Mi cordillera querida,
desde las primeras hojas
de mi almanaque me mojas
con la savia de tu vida.
En tu falda florecida
mi padre empinó el bohío
y una tarde gris el río
dejó vacías sus venas
y se llenó con las penas
de aquel alero sombrío.

Bernardo Puentes Sierra
– Nazareno, Bahía Honda,  1931

Brindis

Nací en el campo y crecí
entre el arado y el trino
y como buen campesino
la décima vive en mí.
Por todo lo que aprendí
hoy me hace sentir ufano,
pues  cuando  tiendo la mano
y con ella el verso mío,
brindo por Pinar del Río
y el lindo punto cubano.

Esteban Alfonso Arteaga
-Pichilo-
-Bahía Honda, 1932

Mi cuna

Con qué orgullo desearía
en mis décimas narrar
o si es posible cantar
dónde al mundo vine un día.
Una humilde casa había
sencilla entre las sencillas,
sin lujos ni maravillas,
pero qué orgullo sentí
cuando supe que nací
de San Claudio en las orillas

María Josefa Valdés
-Minas de Matahambre, 1934

Sueño aquí en mi linda tierra
con una casa sencilla
que se recueste a la orilla
del farallón de la sierra.
El corazón se me aferra
a la yunta y a la cría
y cuando llegue ese día
con la familia que espero
será todo lo que quiero
para colmar mi alegría

Ramón Cordero Espinosa
-Consolación del Sur, 1937

A Pinar del Río

Tu nombre, Pinar del Río
por tus ríos y pinares,
y tomeguines por pares
que hacen nido en el macío.
El sol dora el veguerío
y en destellos al palmar.
es que invita a meditar
entre una alfombra verdosa
la silvestre y primorosa
guayabita del pinar.

Raúl Pérez Morera
-Pinar del Río, 1938

Soroa

Soroa, desde un alero
terrestre vi tus colores,
tema para los pintores
y asombro para el viajero.
Como un surtidor entero
tu salto la cima toca
y si la lluvia provoca
su corriente embravecida,
es una niña suicida
entre salientes de roca.

Moisés Gutiérrez Ledesma
-Sandino ,1939

La palma real

Verde atalaya del llano
amante del arroyuelo,
añora pinchar el cielo
con una espada de guano.
Su fértil valor humano
y abnegada trascendencia
revierten en su presencia
un símbolo nacional
que se archiva en la moral
firme de la independencia.

Caridad García Soa
-Paso Real de San Diego. Los Palacios, 1941

Amanecer

Me gusta el amanecer
salpicado de rocío
cuando todo el veguerío
ya se apresta a su quehacer.
Y también me gusta ver
En un  contraste rojizo
ese sol que de improviso
aparece en el oriente
y nos muestra un sorprendente
paisaje del paraíso.

Celino Alfonso  Torres
-Candelaria,  1942

Pinareño

Es cierto, soy pinareño,
a mucha honra lo soy,
lleno de nostalgia voy
a relatar este sueño.
Poniendo un poco de empeño
aprendí del padre mío
en los cristales del río
donde dejé  mi silueta,
añoro aquella poceta
y el amor de mi bohío.

Teodoro Echevarría
-Pinar del Río, 1942

Pie forzado

En la Sierra del  Rosario
hay una calle asfaltada
que en la época pasada
fue un camino solitario,
largo jubo imaginario
que hasta el recuerdo me muerde,
triste serpiente verde
por donde más de una vez
pasó Cecilia Valdés
con Cirilo Villaverde.

Delfín Mederos Martínez
-San Luis,  1943

Huellas

Yo he visto llorar al río
la ausencia de un aguacero
y he visto triste a un montero
al ver su cauce vacío.
La tierra en un desafío
toda la piel se le agrieta
y ella, una vieja coqueta,
a veces nos lanza un reto
para arrancarle un secreto
al corazón del poeta.

Eduardo Sarabia Vázquez
-Viñales, 1944

San Vicente

En artístico bregar
donde todo es armonía
se hace con la poesía
a los montes caminar.
Las piedras suelen hablar
en lengua que no me explico
y vemos en cada pico
cómplice del firmamento
la risa, nunca lamento,
que nos da Guaniguanico.

Vicente Cruz Prieto
-Los Palacios, 1947

Origen

Soy de allí donde el central
exprime la dulce caña
y con guarapo se baña
todo el cuerpo de metal.
Yo soy de donde el portal
de guano bajo su alero
le protege al carbonero
que por las noches labora,
las gotas a cualquier hora
hirientes del aguacero.

Jesús Serrano Esquijerosa
-El Mantuano-
-Mantua, 1952

Niñez

Triste nacimiento el mío
que por no haber igualdad
no hallé más maternidad
que las yaguas de un bohío.
Mi lavadero  fue el río
escaso de manantiales
que cuando por  vendavales
airado se revolvía,
esa tarde no tenía
dónde lavar mis pañales.

Olga Gutiérrez
-Mantua, 1956

Mis lares

Prosterno el verso y la voz
ante ti, Mantua querido,
rincón donde tengo el nido
por una gracia de Dios.
Tu historia me llegó en pos
de la gloria en la que creo,
pues cuando más la releo
con mucho honor te concibo
ese rincón donde escribo
con tu nombre el de Maceo

Eduardo Pérez Ortega
-Bahía Honda, 1959

Mi paisaje

Atravieso, en el bajío
bebo todo el cañadón,
un palmar en atención
mira la marcha de un río.
Se riza en el lomerío
un vendaval en concierto
y en piramidal concierto
de guananas y de encinas,
se ancla un surco de colinas
como naves en el puerto

José A. Tejeda
-Pinar del  Río,  1961

Guateque

Un vaso de ron Decano
junto al laúd que se afina
y los labios de Celina
cantando el punto cubano.
Dos poetas bajo el guano
de una casa en el camino,
la estampa de un gallo fino,
el fango bruto en los pies.
A mi opinión eso es
un guateque campesino.

Cuyaguateje

Nace en el Cerro de Cabras
un caballero azulino
escribiendo en su camino
un idioma sin palabras.
Despejando las macabras
amenazas de sequía
corre de noche y de día
su corcel infatigable
para hacerle más estable
la vida a la sitiería.

Erasmo Izquierdo Acosta
-Bahía Honda,  1962

Yo voy a la canturía
con la tierra del conuco,
con más olor a bejuco
y a yerba que a poesía.
Quizás en la mente mía
no brille la inteligencia
y como no soy de ciencia
y si de largas jornadas,
traigo mis manos manchadas,
pero limpia la conciencia

Gilberto Padilla Concepción
-San Juan y Martínez, 1963

San Juan

Oh, mi tierra sanjanera
que un día te levantaste,
cuántos hijos aportaste
a la lucha guerrillera.
Cuando eso la patria era
totalmente sojuzgada,
tuviste que ser quemada
y ante muerte, destrucción,
el sol de la redención
no te cupo en la mirada

Esperanza Lezcano  García
-La Coloma, 1963
Mi Cuba

Es Cuba un total paisaje
donde reinan los poetas,
todos con lindas cuartetas
de rango y de gran linaje.
Con finísimo drenaje
ves un río a todo andar,
una casita, un pinar,
una montaña lozana
y un adiós en la mañana
de mi guajiro al pasar

Medardo Izquierdo Acosta
-Bahía Honda, 1964

A la luna

Me gusta cuando la luna
me despierta en serenata
y una música de plata
danza desde la tribuna.
Después imagino una
reina en invisible coche
que sin temerle al derroche
imita un soleado día
y sin gastar energía
le pone luz a la noche.

Alberto Martínez Hondares
-San Juan y Martínez, 1964

Campesino

El yarey a la cabeza,
la vista haciendo camino
en el filo del destino
se desnuda la belleza.
La tarde es una cereza
derramándose en el guano,
como un arrebol temprano
estrena un nuevo fulgor
y la distancia es la flor
del sol naciendo en su mano.

Miriam Santos
-San Cristóbal, 1965

Las aves

Rompen los rayos soleados
los cristales del rocío
y dentro del lomerío
hay trinos por todos lados.
Festejan los emplumados
el alba que los bautiza
y un leve plumón desliza
sus destellos de colores,
en una fiesta de flores
con el canto de la brisa.

Juan Rodríguez Cabrera
-San Juan y Martínez, 1969

Del tabaco

Está por la paradoja
del surco y del aguacero
en las manos del veguero
la calidad de la hoja.
Que el agricultor recoja
las riquezas del plantío
después que en diciembre el frío
congela los tabacales
y el sol se bebe cristales
transparentes de rocío.

Juan Antonio Díaz
– Loma de Candelaria,  1970
-Con Luisito Quintana en Bejucal

Hoy te han mermado las huellas,
hoy no son los pasos tuyos,
no es igual cazar cocuyos
que alzarse a cazar estrellas.
Bebo en las mismas botellas
donde tú me conociste
porque donde todo existe,
donde la palabra suda,
la distancia me desnuda,
pero el recuerdo me viste.

Enrique González Cardentey
-Candelaria, 1975

Paisaje

Vengo de donde el rocío
con una melena rubia
le pone perlas de lluvia
a la cara del bohío.
Vengo de pinar del río
donde el río más se ensaya
y el día que yo me vaya
de este mundo de control,
se queda sin luz el sol
y palmas la guardarraya.

Leandro Camargo Pérez
-Los Palacios, 1987

Con la décima en la mano
me sembró en Pinar del Río
y creció en el pecho mío
la luz del punto cubano.
Yo soy un guajiro, hermano
de las pencas de mi techo
que dan fama en este trecho,
justo no parecería
a un libro que todavía
la introducción no le han hecho

Tomado de:
-Atlas de la décima en Pinar del Río
-Archivo: Casa de la Décima Celestino García
-Selección de textos por Lorenzo Suárez Crespo
-Agosto de 2010

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