Posteado por: literartevueltabajero | 9 septiembre, 2010

La palma, nuestro Árbol Nacional en las voces de los repentistas pinareños

palmas cubanas

palmas cubanas

Pinar del Río es una de las provincias más bellas por lo curioso, cromático  y variado de sus paisajes, desde llanuras, valles, lomas y montañas hasta las extensas plantaciones de caña, café  y tabaco.
El árbol predominante en la topografía cubana, y de hecho en la pinareña,  es la palma, a la cual le han cantado con ansias de libertad o requiebros amorosos, desde lejos o  en la Patria,  los más excelsos poetas, desde Heredia hasta Martí.
HEREDIA: …Mis ojos doloridos / no verán ya mecerse de la palma / la copa gallardísima, dorada / por los rayos del sol en occidente. (*)
MARTI: Gallardísima es la palma y habla de amores con la brisa y con el cielo…(**)

Las palmas, esas novias que esperan, al decir del Apóstol en su doloroso exilio, son símbolo de señorío, altivez,  independencia, fuerza y para el pincel, la pluma y la improvisación de los juglares de la malara, evocación permanente de cubanía. Con ellas los campesinos forraban sus bohíos ya sea de tablas o yaguas y con las pencas los techaban. Así fueron los primeros hogares del guajiro. El palmiche constituía un alimento especial para la cría de cerdos.
No es casual entonces que al compás de la guitarra, el laúd y el tres, vuelen sus himnos de filamentos verdes perfumados por la brisa, en el  supremo ejercicio de la creación poética.

Manolo Álvarez Sandino
-Pinar del Río,  1908 a 1976

Viñales, tú eres Viñales,
sin discusión ni litigio,
maravilloso prodigio
de las gracias naturales.
Al pie de tus palmas reales
se hace esmeralda tu flora
que la niebla bordadora
deja, en sus pistilos bellos,
gotas que lucen destellos
calcinados por la aurora.

Benito Hernández Cabrera
(El Viñalero).
-Viñales, 1912 – 1987

Yo soy de Pinar del Río
y en mi occidental ambiente
no he cantado únicamente
a la palma y al bohío.
En el cristal del rocío
he plasmado mi ilusión
cuando en alguna ocasión
empapa mi senda clara
como si el cielo llorara
sobre la vegetación.

Simón Pérez Suárez (Codorniz)
-San Andrés, Pinar del Río, 1918

Aquí la palma es más bella
vigilando los  mogotes
y los árboles que en brotes
beben los trinos con ella.
En cuanto el sol sale y sella
con su luz el ancho valle,
el más mínimo detalle
se viste de verso y flor
y las décimas de amor
vienen a ceñirle el talle.

Pedro Delgado Mena
-El Macagüero
-Pinar del Río, 1923 a 1983

Yo he visto llorar al cielo
con rabia de torbellinos
y enlodando los caminos
borrar las huellas del suelo.
como un oscuro pañuelo
la nube romperse en luz
y tras el frágil capuz
un rayo de forma fiera
pintar sobre la palmera
el látigo de una cruz.

José Escobar Delgado
-San Juan y Martínez, 1926

¡Qué hermoso eres, Viñales!,
dice ante ti el peregrino
cuando escucha el dulce trino
o canción de tus zorzales.
Cúmulo de palmas reales
toda tu belleza es.
te vi una vez y después
hice un canto a tu verdor.
perdóneme tu cantor
Pedro García Valdés.

Gonzalo Rubén Silva Blanco
-San Cristóbal, 1926.

A veces buscamos calma
tan suave como la brisa
y lanzamos la sonrisa
con la tempestad del alma.
Seamos como la palma
que el rayo la está acechando
y para el  que está escuchando
en la expresión no se fíe
si  a veces el rostro ríe,
pero el alma está llorando.

Porfirio Valdés Álvarez
-Bahía Honda, 1927

Mi verso es como el verdor
sempiterno de la palma,
mi verso es igual que el alma
de un viejo libertador.
Mi verso tiene el valor
de José martí y de Ubico,
mi verso sonoro y rico
con su raíz de poeta,
es un cóndor que sujeta
la bandera con el pico.

Pablo León
-Consolación del Sur, 1927
-Con Omar en controversia

Tuviste mi poesía
de la palabra a través
y, aunque con distintos pies,
seguiste mi travesía.
Por eso cuando venía
guiado por el destino,
al poeta campesino
pasar alegre lo vieron
y hasta lo reconocieron
las palmas por el camino.

Reina Ledón Pérez
-Pinar del Río, 1928

Ya tu aguerrido clamor
urge con dócil premura
a derramar la ternura
hecha de magia y amor,
y para que suene mejor,
tus notas han de llevar:
melodías del palmar,
mescolanzas de arroyuelo
y un pedacito de cielo
donde tenderme a soñar.

Eugenio Vicente León
-Puerta de golpe, 1928.

Pasada la tempestad
otra vez la calma impera,
pensaba así una palmera
de espaldas a la verdad.
De pronto la claridad
iluminó el veguerío,
el rayo, verdugo impío,
a la palma fulminó
cómplice el trueno llegó
con un mensaje tardío

Basilio Echevarria Acosta.
-El Negro.
-Pinar del Río,  1929

La décima está en la palma,
la novia verde del monte,
en el trino del sinsonte,
en la brisa y en la calma,
en lo profundo del alma
del poeta soñador.
Está en el agricultor
que va regando semillas
dibujando en  sus mejillas
mezcla de tierra y sudor.

Claudino Santos Santos.
-San Cristóbal,1930

…Y lloró el abra del río,
la tarde, la palma, el viento
y se acostó el sufrimiento
como un niño en el bohío.
Tú, al verme llorar de frío
en el tronco de una guara,
igual que un padre que hallara
a un niño que se le pierde,
me abriste una cama verde
para que yo me acostara.

Luis Puentes Sierra
-Bahía Honda,  1931.

Juan Cecilio fue lumbrera
del arte y la poesía,
desde que en Santiago hacía
temblar a la cordillera.
Engrandeció su carrera
más tarde en Bahía Honda
cuando le cantó a la fronda,
a la ceiba y a la palma,
poeta de cuerpo y alma,
de lira pura y redonda..

Bernardo Puentes Sierra
-Nazareno, B. Honda,  1935

Cuando le canto a la palma
en las orillas del monte
junto al trino del sinsonte
brotan mis versos del alma.
Canto a la campiña en calma
y en brazos de mi montuna
voy contando una por una
las estrellas en el cielo
que forman como un pañuelo
bordado sobre la luna.

Francisco Núñez Hernández
-Viñales, Pinar del Río,1936

Cuando el sol lame la piel
del cielo en la lejanía,
húmeda tu geografía
es verde olivo papel.
Tus palmares a un nivel
asombrosamente bellos,
en los campestres destellos
tus racimos se descubren
como aretes que lo cubren
de las orejas al cuello.

Ramón Cordero Espinosa.
-Consolación del Sur, 1937

Cuando se destiñe el velo
del mulato amanecer
la luz comienza a tejer
al monte verde pañuelo
y para teñirle el pelo
de rubio a la palma real
se sienta el rey sideral
en taburete de yagua
cuando el palmiche en el agua
se hace nota musical.

Jesús Arencibia Coro
-Viñales, Pinar del Río, 1938

Por tu lomo curvo allí
se extienden tus cordilleras
como surcos de palmeras
verdes que cuelgan de ti.
En lo ancho del Cuajaní
tus elefantes dormidos
incrustan  en los tejidos
terráqueos que baña el sol
trigonias y caracol
viviendo de sus latidos.

Raúl Pérez Morera
-Pinar del Río, 1938

La palma es dama montuna
que exhibe su cuerpo añejo
en el circular espejo
del agua de la laguna.
Allí le pide a la luna
más plata para su traje
y le anexa al maquillaje
aretes verdes y rojos,
porque así son los antojos
de la novia del paisaje.

Lorenzo Suárez Crespo
-Bahía Honda, 1943

Admiro la palma real
en las colinas, airosa,
la flor de la mariposa,
blanca luz de mi rosal.
Amo el Himno Nacional,
eco de la patria en mí,
bandera, escudo, y allí
en la fronda, al tocororo,
más que símbolos, tesoro
de la tierra en que nací.

-Octavio Domínguez Izquierdo
-Pinar del Río, 1944.

Veo que a la Palma Real
hasta el aire de la brisa
le regala una sonrisa
con su traje de coral.
Susurra en el manigual
empinándose en el llano,
y el celaje más cercano
en sueños le coquetea
a la muchacha de tea
que tiene trenzas de guano.

Santiago Álvarez Cruz
-Bahía Honda, 1945
-El mago de las maderas

Quiero que en mi corazón
eternamente se siembre
el primero de septiembre
como una constelación,
porque allá en Consolación
del Sur se quedaron quietas
las palmeras que indiscretas
coqueteaban con el viento
para ver el nacimiento
del León de los Poetas.

Jorge del Valle González
-Pinar del Río, 1946

Hoy ha iniciado la nave
su recorrido en la mar,
en el bosque, en el palmar,
en el plumaje del ave.
Con ese lenguaje suave
o con expresiones duras
controversiarán figuras
sobre muy diversos temas
solucionando problemas
o risibles travesuras.

Juan Careaga Masón
-Pinar del Río, 1948

En el paisaje cubano
la limpia naturaleza
puso toda su belleza
en la montaña y el llano.
En la palma y en el guano
que dejó de ser cogollo
y en el silencio del hoyo
se oye caer una yagua
retratada por el agua
del fotográfico arroyo.

Bertha  Tórres  Nodarse
-La Alondra Sentimental.
-Quiebra Hacha, 1949

Búsqueme donde observaba
con mi lucero, que el viento,
daba un suave movimiento
a un bosque de cañabrava.
Búsqueme en la fina grava
del camino que anduvimos,
y a los palmares que vimos
lloviendo racimos rojos
vuelvo sola, y de mis ojos,
llueven salobres racimos.

Juan Montano Caro
-Minas de Matahambre, 1952

Adoro la palma real
como una joven montuna,
hermosa como la luna
en el paisaje rural.
Es el Árbol Nacional,
símbolo en la cordillera.
Por eso está la palmera
relevante en el escudo
y cubre el seno desnudo
con su verde cabellera.

Celino Alfonso Torres
-Candelaria, 1952

Es el Valle de Viñales,
orgullo de Las Antillas,
por sus flores, sus semillas
y plantas ornamentales.
Sus arroyos son cristales
que van a romperse al mar
y si quieres contemplar
las maravillas del viento,
escuchas el dulce acento
que viene desde el palmar.

Andrés Gustavo García
-San Juan y Martínez, 1952

Estoy aquí con José
en la peña campesina
con un poco de Rufina
y algo del Cucalambé.
Donde hace poco  observé
que hoy no vienes tan bravío
ni podrás en el bajío
mis diez palmas doblegar,
mucho menos sofocar
el potro del verso mío.

Raúl Martínez Moreno
-Sandino, 1952

Sirena del manso estero,
ninfa de la piel de arabo,
mezcla del ébano esclavo
y el roble filibustero.
Pupila de sol guerrero
que a los volcanes sofoca;
flor de majagua su boca,
corona de palma real,
sonrisa de manantial
que va puliendo la roca.

Eduardo Pérez Ortega
-Bahía Honda, 1959

Atravieso, en el bajío
bebo todo el cañadón,
un palmar en atención
mira la marcha de un río.
Se riza en el lomerío
un vendaval en concierto
y en piramidal concierto
de guananas y de encinas,
se ancla un surco de colinas
como naves en el puerto.

Gilberto Padilla Concepción
-San Juan y Martínez, 1963

Benito Hernández Cabrera,
sigues vivo, no estás muerto,
junto al laúd un concierto
es la tierra viñalera.
Un ataúd de madera
no oculta tu poesía,
porque desde el mismo día
que le cantaste a la palma,
sigues intacto en el alma
de tu pueblo todavía.

José Oriol García Hernández
-San Juan y Martínez, 1963.

Naborí junto a Darío
y el Cucalambé, qué saldo,
jamás negaron respaldo
a un poeta en el bohío.
En la cúspide con brío
siempre se supo sentar,
todos lo vimos  cantar
bajo un cúmulo de estrellas
y aquí quedarán sus huellas
como el sol en el palmar.

Osvaldo Díaz Ávila
-El Príncipe Palaceño
-Los Palacios,  1964

La décima con las notas
de patrióticos laúdes
fue un himno de multitudes
y de acérrimos patriotas.
Supo de machetes, botas,
del fuego tras la ceniza
y al contemplar la sonrisa
de la palma entre cadenas,
con  octosílabas venas
hinchó la sangre mambisa.

Juan Antonio Díaz
-Consolación del Sur, 1970
-En controversia con Irán Caballero

Ambicioso de estatura
a los guateques no vengo
porque lo que adentro tengo
no vive hambriento de altura.
Vivo a ras de la llanura
de los espacios con calma
y crezco por esta palma
que tengo adentro derecha,
que se sacude y me echa
los racimos en el alma.

Eduardo Caballero Santamaría
-La Palma, 1972

Perla del llano y del monte,
palma, con brillo en tu traje,
le trasmites al paisaje
un matizado horizonte.
Melodías… el sinsonte
que en tu cúspide, trinando,
a la brisa va incendiando
si en sus roces te despeina.
Tal pareces una reina
dueña de la luz, soñando.

Adriel  Ceballos  Delgado
-El Montunito
-San Juan y Martínez, 1985

He visto la palma real
para el día y sus destellos
sacudirse los cabellos
bajo la brisa invernal.
Como diosa universal
proteger el veguerío
y la he visto en el bajío
velando en las estrecheces
cómo retozan los peces
con el recodo y el río.

Leandro Camargo Pérez
-San Cristóbal, 1987
-En controversia con Héctor Gutiérrez

Yo quiero las escaleras
tocar por donde tú subes
y hacer peinetas de nubes
para peinar las palmeras,
Alegrarle las canteras
a los presos sin justicia,
deshollinar la malicia
con manos de mi niñez
y con filos de honradez
desvencijar la avaricia.

Oniesis Gil Cruz
-Consolación del Sur. Pinar del Río, 1982

Descorre el sol la cortina
que alza el rocío perlado
detrás del ensortijado
bostezo de la neblina.
La aurora radiante inclina
sus dorados balancines
y las vegas son jardines
ebrios de cañaverales,
de ceibas, de palmas reales,
sinsontes y tomeguines.

(*)    -Poema A Emilia
(**)   -En el Liceo Hidalgo, Publicado en Revista Universal, México, 12 de agosto de 1875

Tomado de:
-Atlas de la décima en Pinar del Río
-Archivo: Casa de la Décima Celestino García
-Selección de textos por Lorenzo Suárez Crespo
-Septiembre  de 2010

Anuncios

Responses

  1. Felicidades por tan exquisita antologia. Saludos al amigo y uno de nuestros mas talentosos escritores pinarenos, Lorenzo Suarez. Aprovecho para rectificarles que Leandro Camargo es natural de Paso Real de San Diego, no de San Cristobal. Ese joven es de una exquisitez poetica fuera de serie al igual que la Lufriu, cuya madre es una querida amiga.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: