Posteado por: literartevueltabajero | 4 diciembre, 2010

Cunagua, testimonio de un hombre sencillo

Confieso que cuando comencé a leer este libro, imaginé encontrarme con otro panfleto más sobre las anécdotas de la clandestinidad, las acciones en las montañas contra la dictadura batistiana, y la lucha contra bandidos luego del triunfo revolucionario.

Y no digo esto por descartar la validez del tema siempre pertinente en rescatar la memoria histórica de nuestra nación, si no por lo reiterativos y poco atractivos de los argumentos, magnificando las historias, sobrevalorando los esfuerzos y convirtiendo a los protagonistas en dioses terrenales tan perfectos, que solo cometen el error de ser mortales.

Mas no, esta historia es bien sencilla, como pocas, y por tanto más valida y creíble por demás. Este es Cunagua, testimonio de un combatiente, que de la mano de Luis Manuel Ávila Fernández, nos cuenta la historia de Luis Flores, teniente del Ejército Rebelde en 1959, de su pasado revolucionario que se inicia en el central Cunagua, en Camagüey.

Con una memoria fotográfica, brinda escenas de su vida que parten desde su inserción en la lucha contra Batista en Camagúey, hasta el exilio en México, la vuelta azarosa a Cuba en una pequeña embarcación, la lucha en las montañas de Guane y Sandino en Pinar del Río, luego del triunfo la vuelta a casa en Camagúey, la persecución del Cabo Lara, y la estancia final en Vueltabajo donde actualmente reside.

Vale destacar el valor que adquiere este testimonio, cuidadosamente redactado por Ávila Fernández, con la persistencia por preservar la historia de protagonista y autor, y la asombrosa capacidad del primero para recordar fechas y nombres.

Una narración con elementos fluidos, que no decae ni subvierte la trama con juicios panfletarios ni dogmáticos, que cuenta las esencias sin suntuosidades, reales y sencillas, y por tal más auténticas. Una historia repleta de anécdotas, momentos clímax, y mucha aventura, al estilo de Julio Verne pero con matices de argumento verídico.

Humildad y transparencias se respira en estas líneas, pero es imposible no tener las mismas interrogantes planteadas por Ávila en su prólogo: ¿Cómo era posible que él, torturado por esbirros de la dictadura batistiana y dejado por muerto, tuviera hoy, con años, que hacer guardia nocturna para el sustento propio y el de la familia? ¿Por qué la expedición de la cual formó parte, que salió de México y que desembarcó por el Cabo de San Antonio en 1958, prácticamente era desconocida?

Invita entonces el autor a leer este libro, y tratar de encontrar respuestas o quizás otras interrogantes, sobre la vida de este hombre sencillo, sin artilugios y parafernalias, colmada de emociones y decisiones límites, de franqueza y humildad, salidas del anonimato y la poca estima en la fama histórica, a fin de cuentas, así son los verdaderos héroes.

Cortesía de Mayra García Cardentey

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Responses

  1. Vivo orgullosa de mi abuelo,aunque este lejos siempre lo llevo en mi corazon y en mi pensamiento, el es en realidad un gran ejemplo, ejemplo que muchos debieran seguir.
    Te quiero mucho mi viejito
    Tu nieta
    Niurys 💋💋💋


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