Posteado por: literartevueltabajero | 12 enero, 2011

Motivaciones para la décima en Pinar del Río

Viñales

Dos interesantes motivaciones le dieron justificado regocijo a los asistentes al guateque sabatino en la Casa de la  Décima Celestino García a orillas de un río silencioso y místico que además de guardar los tesoros espirituales de la ciudad, ahora ampara los ritmos, cuerdas y versos del folclor campesino en su protagonismo de identidad y patrimonio cultural.Juan Montano y Lorenzo Suárez, animadores del encuentro, hicieron la presentación de los nuevos textos recibidos desde México como colaboración del Frente de Afirmación Hispanista de la hermana nación azteca, la Revista Norte de finales del 2010, la Revista Carta Lírica y la Poesía Cósmica y Oral Traumática del célebre poeta Dylan Thomas, textos que formarán parte de la bibliografía de la institución.
Aún con la impronta de la incertidumbre con que abre sus puertas el año, los poetas prueban una vez más que aún en tiempos difíciles la malara sigue su ascendente curso y se afianza en su categoría de expresión universal.
La ronda de los poetas con el preámbulo de presentación de un plegable con su imagen, fue sirvió de recordación del poeta Benito Hernández Cabrera, El Viñalero, quien falleciera un día 7 de enero tras penosa enfermedad,  en 1987.
Muy recordada es la despedida que le hiciera su amigo entrañable Pablo León con una malara antológica.

Le dije adiós a Viñales
con un sombrero en la mano
y hubo un infarto de guano
en todas las palmas reales.
Los ojos de los portales
lloraron por el viajero
y cuentan que en un alero,
lejos de la multitud,
se ahorcó el último laúd
de Benito el Viñalero.

Dos plegables contentivos de la obra del Viñalero fueron presentados y se les dio lectura a algunas de sus malaras.
El Cantor del Valle, como también se le conocía, es uno de los íconos más preciados del repentismo en Vuelta Abajo, excelente pintor del valle y su entorno.
El Parnaso de los poetas no solo brindó sus espacios de tonadas y diálogos poéticos en los que participaron además invitados de San Juan y Martínez y San Luis, sino que cedió el estrado el gracejo y el colorido del piropo cantado con las muchachas más agraciadas  que vienen atraídas por la estrofa mágica y las voces de los trovadores.
Solistas de la música campesina amenizaron los bailables para, como dicen los guajiros, echar un pie.
Con los saludos de las letras hispanoamericanas y el merecido recuerdo a los padres fundadores como Benito Hernández Cabrera, la canturía de fin de semana subió a las ondas del Guamá para darle, en su sinuoso peregrinar cristalino, los sortilegios y encantos que merece este tipo de jubileo.
A continuación, las malaras del primer plegable de Benito el Viñalero.

-Benito Hernández Cabrera, nació en El Calvario, zona cercana al Valle de Viñales el 3 de abril de 1912. Murió el 7 de enero de 1987.
Vida y obra estuvieron dedicadas a exaltar el paisaje cubano y en él las bondades del valle de Viñales.

Presentación

Un día tres de abril que fuera
de mil novecientos doce,
viñales me reconoce
hijo de la cordillera.
El arroyo y la palmera
en el batey estirado
oyeron que emocionado
dijo el sinsonte atrevido:
a este valle la ha nacido
un niño por el costado.

Si vieras

Si vieras cuando amanece
en el valle de Viñales
por sobre las palmas reales
la neblina que aparece.
Miramos y nos parece
que hay humo en Guaniguanico
y por el sol tibio y rico
que todo lo desempaña,
pensamos que a la montaña
se le está quemando el pico.

Cuyaguateje

Nace en el Cerro de Cabras
un caballero azulino
escribiendo en su camino
un idioma sin palabras.
Despejando las macabras
amenazas de sequía
corre de noche y de día
su corcel infatigable
para hacerle más estable
la vida a la sitiería.

La décima

Es la décima de España
que al no gustarle la uva
vino a refugiarse en Cuba
en un canuto de caña.
Se ocultó bien en su entraña
después que ayudó al mambí
y estuvo soñando allí
una larga primavera
esperando que naciera
Jesús Orta, Naborí

Pertenencia

Yo soy de Pinar del Río
y en mi occidental ambiente
he cantado únicamente
a la palma y al bohío.
En el cristal del rocío
he plasmado mi ilusión
cuando en alguna ocasión
empapa mi senda clara
como si el cielo llorara
sobre la vegetación.

Puedo

Yo puedo hacer de las lomas,
ebrio de imágenes bellas,
un posadero de estrellas.
En un  cielo de palomas
hablar en varios idiomas
al eco de un sordo grito
y hacer si lo necesito
que el águila, sin trabajo,
vuele y se pose en un gajo
del sol en el infinito.

De la niñez

Cuando el astro rey lanzaba
sobre Viñales su luz,
en El Calvario una cruz
mis pañalitos planchaba.
No sé de aquella  jornada
más de lo que me contaron
y dicen que se escucharon
en las gradas siderales
los coros angelicales
que al otro niño adoraron.

Viñales, yo nací en ti
y tú naciste en mi suelo,
pero de ambos es el cielo
donde vuela el colibrí.
Desde muy niño aprendí
contemplando el universo
que profundo como el verso,
bien abajo, bien arriba,
la gloria del mundo estriba
en el envés y el reverso.

En Las Minas

Minas de Matahambre, en ti
tuve una gran acogida
al darme una bienvenida
favorable para mí.
A Viñales me le fui
por la sencillez de un trillo,
dejando atrás espartillo,
mogotes y paredones
por dejar mis ilusiones
en el metal amarillo.

Mi bastón

Este bastón es mi amigo,
como mi amigo lo veo
donde quiera cojeo
él me ayuda, va conmigo.
Yo lo enfaldo en volandillo
en mi trágico desdén,
pero hay muchos que no ven
por un segundo siquiera
que un pedazo de madera
sirva para tanto bien.

Pinceladas de la vida

Yo  quise vivir soltero
adornando a las mujeres
y recorrí los  placeres
con amor y sin dinero.
Fui trovador caminero
y con versos visité
el mundo del opio, el té
y el aroma del tabaco,
sin consultar al Dios Baco,
tomando agua y café.

A quien me engaña, señora
por ser un simple guajiro
con la esperanza le miro
por espacio de una hora.
De la caja de Pandora
por pura curiosidad
vino al mundo la maldad
que ahogo en mis reflexiones
y rompo las complexiones
de la más pura verdad.

Identidad

El canto del gallo fino
es un toque de campana
llamando a la cotidiana
faena del campesino.
Sobre el polvo del camino
el sabanero posado
es un capataz alado
que va apuntando en la mente
cada herida que inclemente
le abre a la tierra el arado.

Viñales, de tus bohíos,
tus valles y tus montañas,
de tus salubres entrañas
nacieron los versos míos.
Tus arroyos y tus ríos
fertilizan el sendero,
el sinsonte y el jilguero
le cantan a tu balumba
que fue cuna y será tumba
de Benito el Viñalero.

Hay veces que me dedico
frente a paisajes tan bellos
a contemplar los camellos
quietos de Guaniguanico.
Hay veces que me critico
por saberlos ignorados
si los celajes formados
en los cielos de Viñales
son jinetes ancestrales
sobre sus gibas montados.

Epitafio

En Viñales fui nacido,
en Viñales me crié,
para Viñales canté
y cantándole he seguido.
Todo el que me ha conocido
de mi muerte no se alegra,
porque si se desintegra
mi materia, llora el monte
y no quedará un sinsonte
que no eche la pluma negra.

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