Posteado por: literartevueltabajero | 31 enero, 2011

Visión lírica de un poeta inspirado en el tabaco vueltabajero

Hace más de medio milenio un genovés llamado Cristóbal Colón propone una nueva ruta para llegar a Asia. El 3 de agosto de 1492 el Almirante parte del Puerto de Palos, en Moguer, para enfrentarse a lo desconocido y realizar una de las expediciones más importantes en la historia de la humanidad.
El 28 de octubre desembarca en la Isla de Cuba por la Bahía de Bariay, actual provincia de Holguín y ese mismo día la describe en su diario como “la isla más hermosa que ojos humanos han visto.”
Días después el 2 de diciembre de 1492 al creer que al fin había llegado a lo que hoy son territorios de China y Japón, mandó a explorar tierra adentro en busca de oro a dos de sus hombres: Rodrigo de Jerez y Luis de Torres.
El padre Bartolomé de las Casas corroborando los apuntes del Almirante sobre lo ocurrido al regreso de estos marinos, nos escribe:
“…hallaron estos dos cristianos por el camino muchas gentes que atravesaban sus pueblos, siempre los hombres con un tizón encendido al que llamaban “tabacos”(1)y ciertas hierbas para tomar sus sahumerios (-1-Torres Cuevas Eduardo. Historia de Cuba 14921898, Editorial Pueblo y Educación La Habana, 2001  p.40-41)
-En el año 1520 se reporta ya el cultivo de la planta con tanto éxito que fomentó el contrabando y comercio monopolista de España.
En 1856 Felipe II, Rey de España, ordenó que la hoja de tabaco fuera públicamente quemada como hierba perjudicial y dañosa, y dispuso el azote y el destierro para los que la cultivaran y distribuyeran.
-En el Nuevo Mundo el tabaco continuó sembrándose y comercializándose y más aún exportándolo, pues cada día alcanzaba  más adeptos.
-En 1614 el Rey Felipe III se vio obligado a levantar la prohibición.
-En 1624 el Papa Urbano VIII dictó una amenazante concesión en términos que equivalían a la sentencia a muerte del tabaco en el Occidente cristiano. Se prohibía una vez más el consumo del tabaco.
-El 15 de octubre de 1659 el Gobernador de La Habana dispuso la entrega de tierras a todos los interesados en el cultivo del tabaco.
El  Estanco del Tabaco promulgado el 11 de abril de 1717 por el Rey Felipe V propiciaba la eliminación de todas las posibilidades de comercio interno y otras trabas que desfavorecían los productores y durante esa época ocurrieron los terribles sucesos en los alrededores de La Habana que terminaron con la persecución, agresiones y asesinatos, detonante para la emigración hacia la zona más occidental en busca de mejores condiciones y libertad de plantaciones.
-Hoy constituye uno de los más notables renglones económicos para el país

-Fernando Ortiz expresó:
El tabaco nace hecho: es regalo de la naturaleza al hombre, cuyo trabajo es manual y sumamente  selectivo, es producto del reino vegetal. Que se cultiva, se elabora, se merca y al final se consumen con gran deleite en boca humanas.

No soy fumador, pero sí venero la historia de esta planta y su impronta en la sociedad cubana, de manera que acudí a mis amigas, Las Musas, para hacerle mis cantos al tabaco, pero escogí la estrofa por excelencia del cubano, su estrofa nacional, esa viajera peninsular que tuvo sus primeras luces en una pluma de ave de manos del ilustre sevillano Juan de Mal Lara a mediados del siglo XVII.
He aquí, amigo lector, mis malaras, que las disfrutes.

CANTARES AL TABACO
-Lorenzo Suárez Crespo

Introducción

Pinar del Río, se dan
tantas riquezas en ti
que hacen más alto el rubí
y más fértil a San Juan.
En esas vegas están:
las primicias del habano,
el verso, el punto cubano
los centenarios cantares,
Canarias en sus juglares
con la malara  en la mano.

El sol que baña el ateje,
la ceiba y la palma hermosa,
extiende su mariposa
de luz al cuyaguateje.
Y el caminante que teje
los sueños que el agua riega
lleno de orgullo se entrega
al goce del buen fumar
cuando acude al paladar
el tabaco de la vega.

Tabaco, tabaco en flor
de la planta a la cosecha,
desde la capa  a la mecha,
del paladar al sabor.
Del exquisito sopor
hasta el orgullo que emana,
desde la rubia mañana
a la noche del ensueño,
desde el suelo pinareño
hasta la Patria cubana.

Canten unos a las  glorias,
otros canten los amores;
los otros  áureos fulgores
para luz de las  memorias.
Cada uno en sus euforias
de amor, conquistas,  trabajo.
mas yo en ferviente  agasajo
como el fruto que se aferra,
canto a Pinar y en su tierra,
las vegas de Vuelta Abajo.

DESARROLLO

1.-
Tiene de Cuba el aroma,
savia del amanecer,
hoja verde que al crecer
de la brisa el jugo toma.
Hoja tierna que se asoma
en reto a la extensa brega
con esa luz que congrega
mito, magia y esplendor,
guataca, arado, sudor
en el lienzo de la vega.

2.-
Diminuta como alpiste
a la sombra del cantero
cuando el guajiro, coplero,
entre malaras la viste.
La entierra, sabe que existe
y es un símil con la oruga,
esa semilla que en fuga
va hondo,  luego se empina
y a la sorpresa germina
cuando el veguero madruga.

3.-
Se ve extenso el sembradío
entre líquidos canales
desde que el sol los umbrales
del alba besa al rocío.
Hieren los dedos y el frío
acoge raíz y yema
entre rigor, anatema
y deambular tesonero
bajo el ala del sombrero
y el arduo sol que se extrema.

4.-
Todo no es más que un ritual
en los terrosos canteros,
paso a paso los vegueros
hacen el tiempo virtual.
Golpe a golpe en el fangal
arropan cada postura
en su verde miniatura
al hilo por los canales
y luego en aires triunfales
al fin yergue su figura

5.-
El pincel va a la raíz
de auténtica cubanía
y en las celdas desafía
el aroma más feliz.
En los trazos sin desliz
sigue el sol en derrotero
y al descender, tesonero
al horizonte ya opaco,
de las hojas del tabaco
se agiganta el cosechero.

6.-
Como un sueño es cada día
cuando el sol quema el sombrero,
así escribe el cosechero
su más bella poesía.
La hoja verde desafía
desde el alba y no es en vano
tanto esfuerzo. Lo cubano
endulzará el paladar
que quien suele degustar
orgulloso un buen habano.

7.-
Estrena  la primavera
su luz en el veguerío
y bebiéndose el rocío
el cosechero se esmera.
El sol gira y en su esfera
dibuja esfuerzo, sudor.
es el criollo fulgor
que en la malara  destaco
cuando la hoja del tabaco
es su corona de amor.

8.-
Color y luz, pincelada
que entre las hojas se pierde
y deja aromas. De verde
tiende sueños la alborada.
El sudor es una espada
bajo el ala del sombrero
y cuando reta, agorero,
al tiempo en ardua labor,
el tabaco se hace amor
en manos del cosechero.

9.-
Llega el hada primavera
a dar sus botones blancos
y de la planta en sus flancos
se perfuma la pradera.
Si hace sombra o reverbera,
en la lluvia o la sequía,
nada lo apoca, confía
el veguero en su labor
y en sus tintes el sudor
se hace luz y poesía.

10.-
No hay tregua para el arado
cuando el renguear de los bueyes
obedece a viejas leyes
dictadas por el pasado.
El aguijón al costado
va dictando cada meta,
larga es la jornada y reta
cada surco en su extensión
cuando hacen su comunión
los bueyes y la carreta.

11.-
El tiempo teje en su brecha
segundos, minutos, horas
y en volátiles  esporas
el sudor arde en su mecha.
Hay que dar por la cosecha
al extremo lo que pida
desde la flor donde anida
su futuro la hoja verde,
donde el aroma concuerde
en ritmos para la vida.

12.-
Burlando las paradojas
al fin sonríe el veguero
cuando le mide el sombrero
a qué  altura están  las hojas.
Se limita en sus congojas
la luz que al surco se pierde
y cuando ya no le muerde
el miedo tantos rigores,
la ve brotar en albores
de aromas e intenso verde.

13.-
Mientras la hoja se empina
se vislumbra el desafío,
deshijar el sembradío
y el botón que se origina.
La jornada no termina
porque el tiempo no perdona,
centro fino, la corona,
centro gordo, mano a mano
por un tabaco cubano
que solo el amor lo clona.

14.-
El enorme barracón
teje el sueño de la espera
y el cosechero se esmera
en la extensa plantación.
Le sigue la selección,
la capa, libra de pie,
hoja a hoja se le ve
juntando aroma y futuro
forjando un  paso seguro
para que el triunfo se dé.

15.-
El milagro de las manos
las hojas tiende al cordel
tras el ensarte y en él
cuelgan futuros habanos.
En sus límites sin planos
con ese ritmo se apura
el secado y cuando augura
la cosecha en su portento
propicia en el aposento
el proceso de la cura.

16.-
Siempre en busca del acierto
en el tercio y el pilón
el veguero su función
realiza como un experto.
Es un mágico concierto
que en breves versos destaco
y desde la yagua al saco,
desde la noche a su día,
contarle nadie podría
sus procesos al tabaco.

17.-
La hoja sobre la mesa
el filo del despalillo
con el toque más sencillo
el molde y la capa gruesa.
Habilidad y fineza
mueven al ritmo las manos
y en sus toques más livianos
pulso y dedos a la par
para después despertar
en aroma los habanos.

18.-
Cuba de orgullo se inflama
con la cosecha y sus bregas,
Pinar del Río, las vegas
con el eco de la fama.
La primavera reclama
hojas finas y por ley
desde el surco hasta el batey,
halos de luz que matizan
y en lo fértil patentizan
los Hoyos de Monterrey.

19.-
Tabaco de sol y sombra,
de lo verde, de lo gris,
orgullo de mi país
en todas partes se nombra.
Cuando en la vega se alfombra
el tiempo cursa su fecha
y desde el surco a la mecha,
de la hoja al encendido,
es un don que ha concedido
la magia de la cosecha.

20.-
Tabaco de rama fina,
gavilla, aroma, dulzor
con rituales del amor
en la humildad campesina.
Ante la breva se inclina
en historia y heredad
un halo de oralidad
uniendo en los consonantes
con sus raíces vibrantes
el sello de identidad.

21.-
La mano que lo reclama,
lo ensarta, lo lleva al cuje,
esa mano donde cruje
de la capa a la corona.
Esa mano que lo entona
con arte y silencio magro,
a esa mano le consagro
cuba y tabaco en un haz
uniendo en dúo  y feraz
la utilidad y el milagro.

22.-
Denme, musas, su mensaje
el contrapunto que entraña
cafeto, tabaco y caña
del bucólico paisaje.
El habano en su linaje
desde la vega al batey
con la campesina grey
de los indios heredé
y en voz del Cucalambé
recordándonos a Hatuey.

23.-
Pensando en la identidad
si lo cubano destaco
van mis loas al tabaco
de tradición y heredad.
En constancia y humildad
cuando la historia contemplo
San Juan ya tiene su templo
del orbe reconocido
y  es que en Robaina ha tenido
su más connotado ejemplo.

24.-
Al degustar el habano
el fumador lo recrea,
lo contempla y paladea
como un acto cotidiano.
En éxtasis sigue ufano
el humo que vuela al techo
y suspira satisfecho
ante el sorbo con ardor
como quien vierte la flor
desde los predios del pecho.

25.-
Del cosechero el amor
desde la hoja a la breva
y en arte que todo eleva
como cofre el humidor.
Pieza y catalizador,
abolengo de artesano,
otro producto cubano
de original maestría
conjugando su armonía
entre el arte y el habano.

26.-
Patria de caña y café,
del tabaco y los frutales,
la de los versos triunfales
en voz del Cucalambé.
Cuba de aroma se ve,
savia, color, transparencia.
Cuba, Cuba por esencia
en creación y trabajo,
las vegas de Vuelta Abajo,
identidad, pertenencia.

27.-
Cuando llama y humo dan
sus colores al habano,
arde lento y en la mano
fibras de luz arderán.
Los hilos del humo van
al aire y en cuanto elevas
cada voluta compruebas
que entre el placer y el orgullo
hacen perfecto murmullo
el paladar y las brevas.

28.-
En los labios  se aprisiona
y en la boca el paladar
pronto lo va a degustar
como el rey a su corona.
Un canto de humo se entona
con silenciosos rituales
como en ecos maternales
de tiempos originarios
en loas a los canarios
como padres ancestrales.

Tomado de:
-Atlas de la décima en Pinar del Río
-Archivo: Casa de la Décima Celestino García
-Textos de:  Lorenzo Suárez Crespo

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