Posteado por: literartevueltabajero | 9 febrero, 2011

El río, sus evocaciones líricas y bucólicas en las voces de poetas pinareños

Las aguas, y de hecho los ríos, están estrechamente ligados al origen del hombre desde sus primeras manifestaciones de vida.Estos afluentes, primeros espejos en revelar el rostro humano y fuente primaria de las más antiguas civilizaciones, han devenido evocación lírica o bucólica en los artífices del verso de la más infinita gama de poetas del mundo.
En  memorias de la oralidad, en pergaminos,  maderas, fibras, cueros, tablillas de barro, o acaso en el milagro del papel,  se afianza  en su  impronta al legado que la raza humana ha tenido en este sentido.
El Nilo, hijo del Lago Victoria, es toda una leyenda que llega con sus ecos hasta el Delta del Cairo cargado de misterios y magnetismo espiritual.
Otro como el Jordán, desde el Libano al Mar Muerto, fertiliza innumerables tierras de varios países desde sus raíces acuáticas en La Selva Negra para cruzar desafiando lo más hermoso del paisaje, el Desfiladero de las Puertas de Hierro en los Cárpatos y los Balcanes.
En la América del Sur el  Amazonas, tributario del Atlántico, es el primero en el mundo por su caudal.
Nuestro país exhibe en su vitral geográfico numerosos ríos donde la mística ha dado pie a las imágenes literarias en narraciones, leyendas y poesías.
Notorio es el soneto del Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes, al Cauto, el de más extenso recorrido en tierras cubanas, mientras que El Hórmigo, afluente que baña las tierras tuneras, ha quedado inmortalizado por el más excelso de nuestros trovadores populares en malaras, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo, El Cucalambé.
No podemos olvidar al Damují y sus trovadores del centro de la Patria; al San Juan de Carilda Oliver Labra en Matanzas o acaso el Almendares en plena capital de San Cristóbal de La Habana con los melancólicos versos de Dulce María Loynaz.
Pinar del Río se enorgullece de uno de los ríos más evocadores, El Cuyaguateje, símbolo y punto de referencia geográfica en la prosa y la lírica de Vuelta Abajo.
En las aguas de nuestros ríos también han volado las malaras para sumar a la vocación artística los sentimientos de nuestros trovadores que, en un viaje al paisaje o a los interiores del alma, se inspiran en sus eternos y diáfanos cristales.
Atento lector, admirador de la malara guajira y pinareña, he aquí algunas de nuestras voces.

Celestino García
-San Cristóbal,1832 –1909

Ven para que el  Indio vea
el río de mi fortuna
y cómo brilla la luna
sobre el agua que platea.
Será más grande tu idea
junto a un  horno de carbón,
te sentaré en el horcón
que está debajo del mango
y yo pescaré en el fango
la anguila y el camarón.

Adelaida Jiménez Prieto
-Pinar del Río, 1896–1982

La vida es el movimiento
de las aguas en el río,
el constante murmurío
entre las hojas, del viento.
La vida es luz y contento,
celos, cariño, rencor,
el ansia de lo mejor
que a la humanidad consume,
y también es el perfume
que se oculta en una flor.

Tomás Guira
-B.  Honda, Finca San Claudio,  1896

Cuando el gallo en clarinada
con sus cantos me despierta
el viejo perro está alerta
para la nueva jornada.
Mi casita está colgada
en desigual  desafío
muy cercana al lomerío
entre cedros y yagrumas,
siempre atenta a las espumas
por donde me canta el río

Pablo Llanez García
-Pinar del Río, 1901 –1978

Pinar de fibra templada
en las fraguas del ciclón…
¡Cómo truncó tu ilusión
un sable de madrugada!
Pinar de vega olvidada
entre montañas y ríos;
Pinar que entre tus bohíos
ves que la noche se alarga…
¡con qué tinta más amarga
te escribo los versos míos!

Segundo Ramón Díaz Borrego
-Guane, 1902

Guane, punto de partida,
vitral de la cordillera,
por contemplarte quisiera
gozar de una larga vida.
Tú, de mi patria querida
eres pueblo legendario,
haz de luz, hospitalario
que a los acordes de un río
se advierte en  tu veguerío
un paisaje extraordinario.

Benito Hernández Cabrera
-Viñales,  1912 – 1987.

Viñales, de tus bohíos,
tus valles y tus montañas,
de tus salubres entrañas
nacieron los versos míos.
Tus arroyos y tus ríos
fertilizan el sendero,
el sinsonte y el jilguero
le cantan a tu balumba
que fue cuna y será tumba
de Benito el Viñalero.

Simón Pérez Suárez (Codorniz)
-San Andrés, Pinar del Río, 1918

Sé dibujar las montañas
con sus picos elevados
y los potros desbocados
cabalgando sus hazañas.
Sé descorrer las pestañas
de los sueños más sombríos.
Yo sé cómo con sus bríos
las aguas rompen el eje,
así es el Cuyaguateje,
el más bravo de los ríos.

Juan Cecilio Cruz
-Bahía Honda, 1920 – 1988

La palmera en la sabana
se alza gallarda y altiva
con la gracia primitiva
de la india surantillana.
Con la brisa ultramontana
cada arteria se oxigena
y viendo que el río estrena
el espejo de sus brillos
se pone a lucir anillos
de esmeralda en la melena.

Pablo León Alonso
-Puerta de Golpe. P. Río, 1927

En el guateque de ayer
honestamente crecí,
donde hay cosas para mi
que no se pueden perder.
Allí donde vi crecer
la espiga del verso mío,
mientras surge en el bohío
la décima improvisada,
la luna es televisada
por la pantalla del río.

Porfirio Valdés Álvarez
-Bahía Honda, 1927

Yo soy entre los vivientes
un ciclón con tantos bríos
que pongo a correr los ríos
y le empavono los puentes.
Los fluidos prominentes
me llegan de mil escalas
y cuando me tiran balas
me estreno un vórtice nuevo,
bajo a la tierra y me llevo
las montañas en las alas.

Octavio Francisco Pérez (El Polifacético)
-Bahía Honda, 1930.

Como enloquecida jaca
que salta desde Quiñones
sorteando sus cangilones
cuando al veguerío ataca,
teje como hilos de hamaca
este atrevido riachuelo
que hermanando tanto anzuelo
con pulso raudo, iracundo,
en su pliego azul, fecundo,
viaja en su inmortal desvelo.

Claudino Santos Santos
-San Cristóbal, 1930

Mi cordillera querida,
desde las primeras hojas
de mi almanaque me mojas
con la savia de tu vida.
En tu falda florecida
mi padre empinó el bohío
y una tarde gris el río
dejó vacías sus venas
y se llenó con las penas
de aquel alero sombrío.

Bernardo Puentes Sierra
-Nazareno, B. Honda,  1931

Yo soy un guajiro hermano
Del pueblo de Bahía Honda,
salgo a recorrer la fronda
por la mañana temprano.
Al asomarme en el llano
la ventana del bajío
me hace soñar porque ansío
al contemplar sus palmares,
vivir en estos lugares
junto a la margen del río.

José Miguel Mederos Mederos
-Bahía Honda, 1933.

Jesús Serrano, ¿qué ríos
musicales se adentraron
en tu garganta y llenaron
a los recipientes míos?.
¿Se quejarán mis vacíos
de tu exactitud completa?
¿Habrá otro en el planeta
como tú, exhibiendo axioma
que diga: Mederos, toma
las diez perlas del poeta?

Ramón Cordero Espinosa
-Consolación del Sur, 1937

Tu nombre, Pinar del Río
por tus ríos y pinares,
y tomeguines por pares
que hacen nido en el macío.
El sol dora el veguerío
y en destellos al palmar.
Es que invita a meditar
entre una alfombra verdosa
la silvestre y primorosa
guayabita del pinar.

Raúl Pérez Morera
-Pinar  del Río, 1938.

Viene de donde el ateje
le dio perlas relucientes
junto a las claras corrientes
del río Cuyaguateje.
Con qué amor engrasa el eje
de su lírica carreta
y por la franja violeta
que el sol impregna en la loma,
raudo como una paloma
aparece su poeta.

Reina Ledón Pérez
-Pinar del Río, 1938

Diez corceles desenfrenan
las bridas con el aliento
y en su luz de  esparcimiento
mil ríos desencadenan.
Hartos de pudor estrenan
ocho fulgores sucintos,
sus deslumbrantes instintos
suelen triunfar desafiantes
ciertos vuelos semejantes
con estilos muy distintos.

José Lorenzo Delgado
-Punta de  Palma,   1940

Palpita la tierra hermosa
y las montañas parecen
ancianas que reverdecen
con la lluvia generosa.
En su ráfaga  impetuosa
desciende del lomerío,
hincha las venas del río
y después de represada
llega mansa y reposada
al seno del veguerío.

Felipe Rodríguez  Fuentes
-Bahía Honda, 1942

El río es la fértil vena
que usando sangre incolora
al cruzar bajo la flora
la nutre con savia buena.
Tendido sobre la arena
se ve calmado el paisaje,
pero cuando algún celaje
lo enfurece es tan potente
que da un salto y brinca el puente
igual que un potro salvaje.

Celino Alfonso  Torres
-Candelaria,  1942

Vengo de allá del bohío
que nació de palma y guano
y se oye el punto cubano
alegre en el veguerío.
Donde hasta el filo del río
ha cortado la montaña,
donde el sinsonte se baña
y pulsa la melodía
y la mañana es más fría
y más sabrosa la caña.

Lorenzo Suárez Crespo
-Bahía Honda, 1943

Cuántas veces vuelvo al río
a descifrar su murmullo.
Nostalgia. Qué oculto arrullo
en el mutis del macío.
El barquito ya no es mío,
ni el lirio, ni las majaguas.
Niño que fui, ¿dónde fraguas
la alquimia de tantas cosas
si al caer, las pomarrosas,
se suicidan en las aguas?

Blanca Rosa Capote
-Pinar del Río, 1946

Es Laúd y Guayabera
un lugar para cantar
donde se puede apreciar
una alegría sincera.
Allí entre flor y palmera
bajo el  rústico bohío
hay ecos del canto mío
que al campesino le brindo
por ser el canto más lindo
que se oye en Pinar del Río

Jorge del Valle González
-Pinar del Río, 1946

Nuestros pájaros cantores
visitarán el lugar
y juntos han de jugar
entre décimas y amores.
Aquí crecerán las flores,
volarán las mariposas
y se sentirán dichosas
las suaves aguas del río
inundando el veguerío
con espinelas preciosas.

Berta Torres Nodarse
-Quiebra Hacha, 1949

Busque mi sueño en el río
musical de mi tonada
rompiéndose en la escarpada
ribera del sino mío.
Búsqueme bajo el macío
o sobre la flor del loto,
búsqueme hasta en el ignoto
misterio que me consuela
cuando danza en la espinela
un himno a mi sueño rota.

Juan Montano Caro
-Mantua, 1952

El agua brota del cielo
a través de nubarrones,
busca las ondulaciones
territoriales del suelo.
Corre por el arroyuelo,
pasa por el veguerío,
llena de vida el plantío,
penetra libre en la roca
hasta perderse en la boca
imaginaria del río.

Bárbaro Izquierdo Acosta
-Bahía Honda, 1953

Cuando llega complaciente
la lluvia con su poder,
vemos los ríos correr
en brazos de la corriente.
Luego el sol muy displicente
asoma su roja esfera
y cuando en la bejuquera
se alborotan los pichones
entona lindas canciones
el guajiro en la pradera.

Caridad Rodríguez Fleitas
-Candelaria, 1957

Viene a retratarme el río
con su corriente fluida
y recuerdo la partida
ante el mutis  del bohío.
Llegamos hasta  el bajío
y dos palmeras jimaguas
al reflejo de las aguas
con su brillo acogedor,
fueron testigos de  amor
sobre un camapé de yaguas.

Eduardo Pérez Ortega.
-Bahía Honda, 1959

Atravieso, en el bajío
bebo todo el cañadón,
un palmar en atención
mira la marcha de un río.
Se riza en el lomerío
un vendaval en concierto
y en piramidal desierto
de guananas y de encinas
se ancla un surco de colinas
como naves en el puerto.

Dionisio Piñero Ruiz
-San Juan y Martínez,  1963

Y tu vega dio el aroma
más puro del veguerío,
esmeralda junto al río
donde aún su verde asoma
y desde el llano a la loma
esta tierra que te ama
te debe, abuelo, la fama
por tu laboriosidad,
su tabaco es calidad
que el mundo entero proclama

Alberto Rodríguez Gómez
-Consolación del Sur,  1966.

Digo Fernando Borrego,
el Guajiro Natural
y en un río sideral
bote es la luna y navego.
A un montón de estrellas llego
con babalao en la memoria
si como hiciera notoria
la meta que se propuso,
las canciones que compuso
en Cuba se han hecho historia.

Luis Eduardo Caballero Santamaría
-Guane,  1968

Yo soy de lejos, de allá
del alto del lomerío,
de la corriente del río
del junco y del panamá,
de la corriente que va
a besarse con la playa,
yo soy el verso que estalla
en lo alto del lindero,
soy Eduardo Caballero,
el cantor del Guacamaya.

Jesús Padilla Concepción
-San Juan y Martínez,  1969

Un joven feliz me hizo
con su apoyo, la guitarra
en noches de agreste farra
bajo el verde cobertizo
y cuando en su piel barnizo
mis románticos desvelos,
octosílabos gemelos
mojan su ropa verbal
con el agua musical
de seis ríos paralelos.

Juan Rodríguez Cabrera
-San Juan y Martínez, 1969

Cuando llueve con aplomo
y el viento soplando viene
parece que el río tiene
un acordeón en el lomo
el charco parece un pomo
con el pico destapado
y la cañabrava al lado
del monte donde se pierde
parece un guanajo verde
con el moco jorobado.

Armando Rodríguez Izquierdo
-Guane, 1970.

Yo vengo de la textura
de la corriente del río
de donde baña el rocío
a la rosa en miniatura.
De donde la tierra dura
pierde un polvo azucarado,
desde allá donde el arado
le abre heridas a la tierra,
de donde exhibe la sierra
el pico más elevado.

Yamerys Alfonso Andarcio
-Bahía Honda, 1972

Deja pasar tu hábil río
por el grito de la puerta.
Vistes de rojo, despierta
tu despertar casi mío.
Dejas huellas sobre el frío
de la ventana en tu lecho,
mi carne cede al acecho
de tu caricia, paloma
que no sé de dónde asoma
para picotearme el pecho.

Adriel Ceballos Delgado
-San Juan y Martínez, 1985.

Y quién no sabe que el río
por detrás de las yagrumas
una camisa de espumas
se puso en el pedrerío.
Que cuando corre con brío
hace gala de su voz
y cuando de forma atroz
tiene ganas de pelear,
con las costillas del mar
el río choca feroz.

-Cortesía: Lorenzo Suárez Crespo

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