Posteado por: literartevueltabajero | 16 marzo, 2011

De versos y homenajes

Un puentecito de dos tablas de palma cruzadas sobre el río Guamá, algún camino vecinal o acaso una calle que una vez tuvo asfalto y ahora es una senda salpicada de baches, cualquiera de esas vías no son obstáculos para los amantes del folclor campesino en sus detonantes musicales y de improvisación, de manera que este sábado volvió a colorearse el ranchón con las pinceladas de amor que solo pueden brindar aquellos que no guardan en su corazón más que espiritualidad, gratitud y admiración, atraídos por  una espontánea convocatoria.
La Casa de la Décima Celestino García tuvo en esta ocasión un gran número de poetas no solo del patio, sino de localidades vecinas que se han venido sumando al guateque. Pero la cita no demeritó el esfuerzo y las expectativas, porque el encuentro fue dedicado al Día Internacional de la Mujer.
Un pensamiento martiano sirvió de preámbulo al espectáculo:
Luz es una especie de espíritu que brota del sol en el cielo, y de las mujeres en la tierra.
No es un secreto que en la mujer se dan los más elevados sentimientos y que en ella se resumen los dos elementos esenciales de la vida: la entrega incondicional y el amor constante. Nadie como ella para el equilibrio del mundo.
En cualquier latitud del planeta vivimos recabando para ella comprensión y apoyo en un mundo tan desigual en el que sobre sus hombros han  recaído los peores momentos de la existencia en su doble condición de trabajadora y ama de casa.
La mujer cubana ha sido testigo de todo este batallar en los continuos períodos de crisis de todo tipo en que nos hemos visto sometidos y aún así sigue soñando con un mundo mejor como expresión de sus legítimos derechos y de hecho los de su familia.
Tras el tema musical y con la ronda de los poetas hubo dos mujeres que fueron elogiadas  con el arte de la improvisación: Maira Machuá y María Victoria Vila.
La primera es la esposa del director de la Casa de la Décima que desde hace tres años, tanto ella como su familia, han cedido este espacio para crear el Ranchón malariano y además sigue dando su apoyo y colaboración.
María Victoria  Vila por su parte es una mujer cubano americana que después de diez años de ausencia vino hasta La Habana y desde allí hasta la Casa de la Décima y, según sus propias palabras, siguiendo el hilo de sus motivaciones tan criollas como la palma, pues se considera admiradora de los guateques campesinos por todo lo que encierran en espiritualidad y sentido de pertenencia.
María Victoria había disfrutado de estos encuentros por las noticias y curiosidades que le llegaban en los correos electrónicos que regularmente emite la institución, pero ahora quiso vivir esa experiencia y pudo disfrutar de la ronda de los poetas, de los tonadistas, del pie forzado, del diálogo poético y del piropo cantado, pero además, ágil como una gacela y exquisita bailadora como le gusta al cubano, estuvo en las ruedas de baile departiendo con el resto de los efusivos bailadores. Su maestría en el ballet clásico no tuvo nada que envidiar a los pasillos bailables de la música campesina.
Como ocurre en el fenómeno de la oralidad, la mayoría de las improvisaciones fueron a mezclarse con las ondas del Guamá para penetrar en los más lejanos misterios de la ciudad rumbo al mar del Sur, pero otras malaras quedaron fijadas en el lente y la memoria escrituraria como imperecederas huellas.
No faltó en los agradecimientos reconocer la generosidad del Frente de Afirmación Hispanista de México del cual el día anterior se habían recibido cuatro nuevos textos: Las Fuentes Literarias de Cervantes en su segunda edición, Sonetario de la Rosa Tanática y el Ruiseñor, La Virgen de Mesyco tomo II, todos con el sello selectivo de Fredo Arias de la Canal, así como el libro de sonetos El sueño de Danae, Cien poemas de amor para Silvana, de Daniel Gutiérrez Pedreiro.
A continuación esos regalos poéticos maláricos que nacen del corazón de los poetas más legítimos, los que vienen del surco, del techo de guano y los silencios del campo donde el canto del sinsonte o la locura de los grillos emulan la creación artística de los trovadores. De aquellos que el sábado por la noche vienen a este ranchón con una flor  en la mano y muchos versos  en el corazón.

A MAIRA

-Juan Montano Caro (su esposo)

Legítima campesina,
Mujer de ayer y de hoy,
para ti, por lo que soy,
va mi trovada genuina.
En tu espíritu se empina
con el tesón la humildad,
porque con tanta bondad
sin egoísmo ni trueque,
has logrado que el  guateque
hoy sea una realidad.

A MAIRA

Eloy Sánchez Padilla

Cuando vengo a este ranchón,
el árbol de la malara,
Maira es la fruta más clara
del amor en su eclosión.
Tan sincera en su expresión,
recuerda al Cucalambé,
porque en su risa se ve
con el brindis más feliz,
un buen caisimón de anís
o una taza de café.

A MARIA VICTORIA

Luis Manuel Armenteros

Está de fiesta el Ranchón,
María Victoria está aquí,
las alas del colibrí
agitan su corazón.
Sonríe con la emoción
de la alegría más sana,
pues más que californiana,
a despechos de la uva,
ama los frutos de Cuba
y la décima cubana.

José Lorenzo Delgado –invidente-

Viniste desde La Habana
a este rincón campesino
como quien va en su destino
a una raíz tan lejana.
Con la malara más llana
salpicada de rocío
yo te invito a unir un río
que tenga un solo murmullo
con el Mayabeque tuyo
y el Cuyaguateje mío.

Cira, la cieguita

Mis ojos no pueden verte,
pero no merma el amor,
en ti percibo la flor,
en su perfume se advierte.
En este Ranchón por suerte
la fraternidad se anida
y ahora que el verso convida
a un buen estrechón de mano,
con nuestro punto cubano
te damos la bienvenida.

Eloy Sánchez Padilla

Te cobija este Ranchón
de la décima guajira,
es el verso que te mira
nacido del corazón.
Con la más pura ilusión
quebramos los desafíos,
la décima vuela en bríos
con la amistad que la teje
en Guamá y Cuyaguetaje,
el canto de nuestros ríos.

Andrés Gustavo García

Despunta el anochecer
desde este propio ranchón,
el sentir de la expresión
se hizo cultura y placer.
El libro, ciencia y taller
por laúd y guayabera,
María Victoria, quisiera
darte rimas a mi antojo
para que te acoja el rojo
triángulo de la bandera.

Lorenzo Suárez Crespo

Aquí te saluda el río,
te hacen versos los poetas
aquí el verso en sus facetas
cobra amor en su albedrío.
Aquí lucirá el rocío
Para ti perlas sonoras
y como es cierto que adoras
el arte de improvisar,
qué feliz verás volar
en sus acordes las horas.

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